LAS COLONIAS FRESQUITAS QUE UTILIZABAMOS LAS CHICAS


Que presumidas eramos todas, sobre todo, cuando nos acercabamos a la edad del pavo y nuestras madres ya nos compraban cosas de mayores, brillo de labios, colorete y sin duda, la estupenda colonia que anunciaban por la tele y que todas las niñas del cole ya llevaban porque sus madres también habían ido corriendo a la la droguería del barrio a comprarla. 

-  A ver Fermín, quiero esa colonia que anuncian por la tele que sale una chica muy guapa que se llama.... No me acuerdo como se llama... Si hombre, esa que trabaja en una oficina... Sabes cual te digo. Fermin ??
- Claro que se cual me dices MªTere, la colonia se llama"Farala"
- Claro, lo que yo te decía, Farala !
- Dame una Fermín
- No me quedan MªTere, esta colonia ha arrasado, las he vendido todas. Pásate el viernes que me llegan más. Si te gusta, me queda "Chispas".
- No Fermín, esa ya la tiene. Ahora le hace ilusión la de "Farala" porque todas las de su clase la llevan y ya sabes como son las niñas... Y como es su cumpleaños... El viernes me paso.

Cuantas y diferentes colonias teníamos en aquella época y con qué buenos olores !! Aún, cuando me pongo a recordarlas parece que las huela como si las tuviera delante. Como si me transportara en el tiempo a aquellos días en las que antes de salir de casa cogía mi botellita de colonia y me echaba por el todo cuello,  ilusionada de que mis amigas me olieran a la colonia que salía por la tele. 

Que pena que no haber guardado alguna de ellas de recuerdo, pero quien iba entonces a pensar, que las iba ha echar tanto de menos.

¿Y vosotras, aún conserváis alguna botellita de estas colonias?


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LOS ESTUPENDOS TELÉFONOS CON LOS QUE LLAMÁBAMOS A NUESTROS AMIG@S


¿A quién no le encantaba dar vueltas y vueltas al dial, a lo que nosotros llamábamos rueda, cada vez que teníamos que marcar un número? 

Mi hermano y yo, nos peleábamos por marcar el número cada vez que mi madre tenía que hacer una llamada, ¡me toca a mi! ¡me toca a mi! ... Tardábamos una eternidad hasta que terminábamos de marcar todo el número. Porque claro, después de hacer girar la rueda una vez, ésta tenía que volver a su posición inicial para poder marcar el siguiente número, teniendo en cuenta que si te equivocabas en un solo número, tenias que volver a empezar. Algo que pasaba muy a menudo, sobre todo cuando ibas con prisa.  

-¡¡uff que le he dado al 3 y era un 4!!

La verdad es que la vida se nos hizo algo más fácil cuando nos cambiaron la rueda por teclas de números. Que modernos eramos por tener un teléfono sin rueda y con la rapidez que los marcábamos era impresionante. Ya no nos importaba tanto equivocarnos en un número, en un plis plas volvíamos a marcarlo enterito como si nada.

En aquellos años en los que jamás pensamos ni remotamente que algún día existirían teléfonos con identificación de llamada para decidir si quieres o no contestar, y mucho menos inalámbricos, no había llamada que no atendiéramos. Todas las llamadas las contestábamos corriendo hacía el teléfono como alma que lleva al diablo con decisión y energía: 

- ¡¿ Si, dígame ?! 
- ¡ Mamá, la abuela dice que te pongas ! 
- ¿Dónde me tengo que poner? 
- Al teléfono mamá ¡ corre !

Bonitos recuerdos de nuestra infancia que no se volverán a repetir, aunque yo aún conservo el teléfono góndola de color rojo de mis padres y hoy en día, más de una vez, me pongo a darle vueltas a la rueda recordando aquellos divertidos momentos.


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 ¿Y tú conservas aún el teléfono que tenías en casa?


LLAVEROS DE MINIATURAS DE PUBLICIDAD CASERA


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¿Quién no ha tenido varios de estos llaveros?. Que recuerdos más bonitos nos traen y que pena que no sigan haciendolos para poder disfrutar de estas pequeñas miniaturas. Y es que antes, no había marca que no regalara un llavero de su producto. Era otra manera de hacer publicidad gratuita y nosotros tan contentos porque el tendero que era un siempre un hombre muy majo, nos había regalado un llavero monisimo.

No diréis que no eran graciosos los botes de Nescafé, o el tambor de Colón, la latita de sardinas, el bote de Cola Cao, las aceitunas La Española, el de las marcas de yogures o el de crema de Nivea. A mi me encantaría tenerlos todos para volver a revivir aquella época.

Todos el mundo usaba alguno de estos llaveros para las llaves de la casa, del coche, del trastero... Y los más pequeños que no teníamos llaves todavía, los utilizabamos para jugar con las muñecas, a supermercados o con cualquier otro juguete, y sino teníamos, nos lo inventábamos porque imaginación no nos faltaba, les quitábamos la parte de la cadenita y arreglado.

¿Y tú aun conservas alguno?








LAS KATIUSKAS DE TREVINCA PARA IR AL COLE LOS DÍAS DE LLUVIA


Lo mejor de ir al cole en los 70 y 80, es que había poca variedad de calzado y sino todos, casi todos los niños y niñas de la época llevábamos el mismo calzado. Variaba el color en negro, marrón o granate, pero el tipo de calzado era el mismo. Por eso, cuando salieron al mercado las "Katiuskas de Trevinca" que además eran unisex, no había niño ni niña que los días de lluvia fueran al cole con ellas. 

Nos molaba mogollón ponérnoslas y meternos en los charcos, saltar dentro de ellos, dar patadas al agua e intentar mojar a tus compañeros. ¡ Para eso estaban ! ¿no?. No había madre que riñera a si hijo por haber echo tal travesura, eso si, al llegar a casa había que quitárselas antes de entrar por la puerta para dejar el suelo perdido.


¿Tú también tuviste unas katiuskas?




LAS CLÁSICAS GOMAS DE BORRAR PARA EL COLE


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¿Cómo podía faltar en nuestro estuche del cole una goma de borrar? de Milán, de Factis, de Pelikan, eso era impensable. Todos llevábamos una y el más listo dos, no fuera que te la quitara un compañero de clase en uno de esos descuidos en los que te ibas al baño o cuando salias al recreo, y cuando ibas a tirar mano de ella para borrar los resultados de las restas, ya podías buscar en el estuche que no la encontrabas por ningún lado.

Pero la mejor de las gomas de borrar que descubrimos en nuestra infancia, a pesar de no servir para otra cosa que para romper la hoja de la libreta, eran las gomas de borrar para la tinta del boli, así tal cual, como por arte de magia.

Que alegría sentimos todos los niños de la época cuando empezaron a venderlas. Ya no íbamos a tener más broncas de los profes por llevar las libretas llenas de tachones y nuestros padres más felices que unas perdices. La desilusión fué descubrir que borraban fatal y que si te pasabas dándole al borrador demasiadas veces sobre la misma zona, terminaba  rompiendo el papel, lo que era aún peor.  Menudo desastre. Pero bueno, nos sirvió para tener otra goma más en nuestra colección y para presumir con aquellos que aún no la tenían.











ÁLBUM DE CROMOS DE LA ABEJA MAYA


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Tras el inicio de la emisión de una de nuestras serie de dibujos favoritas en 1978 y mientras nuestra querida, adorable y traviesa Abeja Maya  invadía nuestros hogares todos los sábados, Danone sacaba el álbum a la calle para que todos los niños españoles empezáramos a coleccionar los 94 cromos de la serie, en sobrecitos de 3 cromos cada uno, que nos regalaba con la compra de sus yogures. 


¡¡ Cuantos yogures hemos comido de pequeños para poder conseguir todos los cromos !! y que coñazo dabamos a los compañeros y compañeras de clase para que nos cambiaran  los cromos repetidos y poder completarlo. 


Entrañables recuerdos los que nos dejo nuestra querida abeja para poder recordar nuestra niñez.



 

































LOS COCHECITOS METÁLICOS A LOS QUE LES DÁBAMOS CUERDA


¿Os acordáis de estos cochecitos tan monos con los que jugaban nuestros hermanos y primos? En mi casa mi hermano tenia la ambulancia y los dos nos pasábamos tardes enteritas dándole cuerda y viendo como el cochecito recorría el largo pasillo a golpe sirena. Ahora me toca a mi !!, Ahora me toca mi! Ahora me toca mi joooo!!.....

Mi madre, la pobre, acababa hasta las narices del dichoso cochecito, sobre todo porque cuando andaba por el pasillo para ir del salón a la cocina siempre estaba el cochecito por en medio a punto de hacerla caer. Pero lo mucho que nos divertiamos no tenía precio. 

Que buenos momentos nos dieron estos sencillos y simples juguetes metálicos que con solo darles cuerda se ponían a funcionar y nosotros alucinabamos con esta "tecnología" tan moderna, imaginando, con esa sana inocencia que nos caracterizaba a todos los niños de aquella época, que los personajes que tenían pintados en la chapa eran de verdad y que al darle cuerda al coche y salir disparado, lo conducían ellos mismos. 

Ahora, al cabo de los años lo piensas, y te das cuenta que esa inocencia tan bonita no la viven los niños de ahora ¿que crees que haría un niño del 2017 si al abrir su regalo de cumpleaños se encontrara un cochecito exactamente como este?. 



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LOS CARAMELOS PETA ZETAS DE LOS AÑOS 80

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Que éxito con los niños de los años 80 tuvieron los famosos caramelos Peta Zeta. Aquellos caramelos con forma de miles de partículas, que cuando te ponías un puñado en la boca, empezaban a explotar sin control. Eran unos caramelos que nos resultaban muy divertidos.

Algunos de nosotros, gracias a la magia de la televisión, vivíamos convencidos de que estos caramelos eran meteoritos. El anuncio nos introducía en el espacio exterior, en la que un niño y una niña flotaban intentado coger un paquete de Peta Zetas. Y claro, muchos por nuestra inocencia, creíamos que era verdad.

Aquí tenéis aquel maravilloso anuncio a color que nos hizo comer tantas y tantas bolsas de Peta Zetas.









LAS CHUCHES QUE COMÍAMOS AL SALIR DEL COLE EN LOS AÑOS 70 Y LOS AÑOS 80

No es que los que somos seteochenter@s nos hincháramos a comer chuches hasta reventar. Pero si era típico que salir del cole nos fuéramos corriendo a la tiendacita de la calle de enfrente o al kiosko que pasabas de camino a casa, a comprar unas cuantas.

Había tanta variedad que nunca sabías cual comprarte; caramelos de mil sabores, gominolas, piruletas, chupa chups, chicles normales y chicles de los que se alargaban y se alargaban como si fuera el metro de medir que tenía papá en casa, chicles de bolas más duros que una piedra, que además te servían para jugar como si fueran las canicas o para sustituir las fichas del parchís, cigarros de chocolate para sentirte un poco más mayor, palotes, figuritas de anís que además te servían para coleccionarlas o para la casa de muñecas....

A los niños les encantaba el "Pita Gol", aunque los padres terminaron odiándolo, ya los os podéis imaginar. Y a las niñas la que más nos gustaba era los chicles "Pintalabios" una especie de supositorio de color rojo con el que te podías pintar los labios como lo hacía mamá.

Pero las mejores chuches eran aquellas, que además venían acompañadas de un regalito o pegatina. Cualquier cosita que llevarán nos gustaba por muy simple que fuera, para nosotros igualmente era chachi piruli.

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MINICUENTOS DE LOS AÑOS DE LOS AÑOS 80



En los años 80,  teníamos una gran variedad de cuentos tan grande y extensa, que podías adquirirlas de todos los tamaños. Había una colección de la editorial EDELVIVES que reunía los 20 cuentos más importantes de la época. Estos son exactamente de 1982.

Eran muy cómodos de leer y sobre todo de transportar. porque podías llevártelos donde quisieras sin que te molestasen para nada. Te cabían en cualquier bolsillo de la chaqueta o el pantalón, y no pesaban nada de nada. 

Yo conservo solo uno de ellos, el de los "VIAJES DE GULLIVER". Solo la portada y la contraportada eran a todo color y las páginas interiores, todas con magníficas ilustraciones a las que no les faltaba ni un solo detalle, eran completamente en blanco y negro. Lo curioso era que ninguna de sus páginas iba numerada.

Y para que pudieses comprarte más cuentos de la colección, en la primera página y la última, tenías todos los títulos de los que podías disponer.


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